domingo, 8 de junio de 2014

La transversalidad conservadora en la política Argentina

Hace aproximadamente un año se empezaban a cerrar los frentes electorales que disputaron los cargos legislativos que se pusieron en juego el octubre pasado.
Sin dudas, los grupos económicos concentrados se anotaron una victoria.
Los resultados electorales y la dirección de la agenda pública cristalizaron una nueva relación de fuerza en la sociedad argentina.

Por lo tanto, estamos atravesando una encrucijada difícil de cara al 2015.
Por un lado, las ideas fundamentales que organizan el debate político están volcadas a la centro-derecha. 
Por otro, no existe a la fecha un liderazgo político que permita darle continuidad a la dirección democrática del Estado Nacional para el período 2015-2019.

La agenda política fue impuesta por la oposición de derecha y la táctica del gobierno nacional frente a eso fue tomarla y aplicarla. Actualmente eso estabilizó la situación política, neutralizando y fragmentando a la oposición.
El gobierno recuperó hegemonía, pero no le dio una solución; ya que incorporar al adversario sin previamente haberlo derrotado, implica un escenario de disputa política abierto, donde los liberales (de todos los colores y partidos) van a tratar de avanzar todas las posiciones posibles, por adentro del Gobierno y por afuera.

COMO EMPEZAMOS EL 2014

Los liberales avanzaron fundamentalmente por tres motivos:
1. Escalaron posiciones al interior de los distintos frentes electorales.
2. Lograron capitalizar el repliegue corporativo, instalando los ejes de debate de la agenda pública.
3. Consolidaron una oposición política en territorio bonaerense, con anclaje territorial y capacidad de capitalizar el descontento social.

Es en este contexto, que surge el Frente Renovador, herramienta electoral bonaerense que le da un duro golpe a la estrategia democrática. Su principal virtud fue leer la situación, entender el momento de repliegue corporativo y pararse sobre la agenda mediática y las reivindicaciones de las mayorías.

El problema de los sectores democráticos del Kirchnerismo fue justamente hacer lo inverso. Es decir, no entender el momento de repliegue que estaba viviendo la sociedad argentina, y sostener una agenda universal, que fue de muchos, pero empezó a ser de pocos. La ley de medios, la Reforma Judicial o mismo la posibilidad de Reformar la Constitución, dejaron de ser una preocupación significativa, para ser una exclusiva agenda de sectores políticamente organizados.

Por eso, la estrategia conservadora se anotó varios puntos, porque tuvo la capacidad de combinar la movilización de calles con la construcción de una opción electoral. En el período 2011-2013 fogoneó la lucha de calles, no sólo con los cacerolazos como expresión de los sectores medios urbanos, sino también alentando movilizaciones legítimas a las que el Gobierno no les supo dar respuesta; y por otro, definió una candidatura que podía trabajar sobre las fisuras que tenía un sector del justicialismo con el FPV.

La estrategia conservadora juega a dos puntas:
Este avance de las tendencias políticas conservadoras se impone como realidad en todos los bloques político-electorales. Dos elementos claros de esta idea son:
  • La oposición la empiezan a dirigir los conservadores (La oposición deja de estar dirigida por el FAP y Proyecto Sur, para ser encabezada por el Frente Renovador, el PRO y el FaUnen)
  • El sector democrático del Frente Para la Victoria también retrocede posiciones. Lo que hace que el margen de intervención sea cada vez menor.
En buena parte, esto explica el corrimiento hacia el centro de algunas iniciativas que tuvo el Gobierno, donde muchas veces agarró la agenda de la oposición y la llevó adelante.
En estos últimos meses vemos con claridad que el nudo de la estrategia conservadora en la carrera hacia el 2015 se sostiene: la presión extra-institucional no es algo a lo que estén dispuestos a renunciar. La diferencia es que de los cacerolazos y la movilización pasamos a la corrida cambiaria, la remarcación de precios y el acopio de mercadería; en un marco de desaceleración de la economía.

Sin embargo, la pregunta que se abre es como piensan los grupos concentrados capitalizar políticamente eso. La respuesta inmediata es universalizando su programa de Gobierno. No se trata en estos meses de apostar hoy a una figura o a un frente en particular, la fragmentación sigue siendo un problema, pero no es el problema inmediato. Lo que buscan es que su programa de Gobierno sea el único programa que discutan los candidatos presidenciales del 2015. En esa clave hay que entender al “Foro Empresario”, sus documentos y las posiciones que vienen tomando.

Por eso, las ideas para los grupos concentrados vuelven al lugar de donde nunca tendrían que haber salido: sus empresas.

Entonces, para ordenar, la estrategia conservadora tiene dos ejes:
1- Hegemonizar la agenda que organice el debate político, a través de los medios de comunicación o la presión extra-institucional, y esto es con o sin comportamiento republicano.
2- La otra parte de la política, quizás la más material, es quien logra la mayor cantidad de fuerza y liderazgo para encabezar la transversalidad que aplique el programa conservador. 

YA ENTRADO EL 2014 

La apertura de sesiones, la nueva línea del Kirchnerismo y el choque de estrategias

El núcleo dirigente del Kirchnerismo toma algunas cartas en el asunto, y rectifica algunos errores que suelen pagarse caro en política. Es que no siempre se pierden 4.000.000 de votos en dos años y frente al nuevo escenario hay orientaciones precisas:
1. Mejorar las relaciones con el Justicialismo, frenando en parte la sangría que se había abierto con la aparición del Frente Renovador.
2. Identificar las tareas para abordar el repliegue corporativo, lo que implicó salir de la agenda propia y asumir la agenda de las mayorías.
3. Fragmentar a la oposición. Trabajando en un doble sentido, debilitar al Frente Renovador y fortalecer más a los radicales y al macrismo.

Sin embargo, antes de meternos de lleno en como se juegan las estrategias que disputan el Estado Nacional, es necesario destacar que el Gobierno Nacional toma una serie de medidas económicas (como la última devaluación) que le permiten estabilizar la situación. Los efectos generales de estas medidas afectaron al sector productivo que esta ligado al mercado interno; y por ende, al consumo popular. Sin embargo, también realizó medidas anti-ciclicas que se centraron en los sectores populares más desprotegidos (Progresar, aumento AUH, etc.).
Esto último, delimita con claridad, cual es la base social que el Kirchnerismo no está dispuesta a perder. La debilidad más notoria radica, en que no vienen desarrollando iniciativas concretas, para recuperar a distintos sectores sociales que se fueron de la alianza social que le daba sustento al proceso.

Entonces, estabilizar la situación económica, fragmentar la oposición y ampliar la agenda política, parecieran ser la base de la estrategia de la dirección Kirchnerista.

La oposición
Hay tres elementos a considerar para ver como se está moviendo la oposición y echar un poco de luz al porque se resquebraja la hegemonía indiscutida que venía teniendo el Intendente de Tigre sobre el resto de los espacios, a saber:
- La operación del Gobierno para fragmentar la agenda política de la oposición y darle aire y protagonismo a otros espacios.
- La etapa de la estrategia conservadora, que busca universalizar su programa de Gobierno, unificarlo; y para eso tiene que abrir el juego. La fragmentación es una de sus principales debilidades y sobre esa realidad, trabaja por la transversalidad.
- La disputa por quien dirige la oposición, abre un frente interno de tensiones y acercamientos. Pero donde lo que se prioriza es la acumulación de fuerza propia y eso implica dejar de trabajar como un bloque único.

El Frente Para la Victoria
La situación del FPV no es mucho más alentadora y también está abierta, la tendencia más conservadora del frente tiene un candidato claro y definido que es el Gobernador Daniel Scioli, quien a su vez, tiene una referencia política acumulada que lo deja encabezando las encuestas. El sector democrático abrió la canilla y puso a rodar varios candidatos:
- Primero y principal, para poder definir con los porotos en la mano, definirse a casi un año del cierre de listas por un candidato del riñon hubiera potenciado la tendencia de expulsar sectores del justicialismo a la experiencia del Frente Renovador.
- Segundo para ampliar más la cancha y abrir más la agenda, con una base de acuerdo, con un piso común, el instrumento electoral es el FPV y la conducción es Cristina Fernandez de Kirchner.

CONCLUSIÓN

La dialéctica de la oposición y la transversalidad conservadora
A modo de conclusión, si queremos hacer algo por este país hay que partir de lo siguiente: el escenario está abierto como hace muchos años no lo estaba y esta fragmentación política abre condiciones para que el movimiento popular pueda meterse en la disputa política.

La estrategia conservadora no tiene fronteras partidarias, no tiene todas sus fichas puestas en un solo bloque político. No hay liberales de un lado y democráticos del otro. 
Apuesta a consolidar una transversalidad conservadora que aplique el programa de gobierno que vienen exigiendo, gane quien gane las elecciones.

En este sentido, es central que construyamos una agenda democrática que dispute la conciencia de las mayorías populares. En el momento actual esto implica desarrollar políticas concretas frente al repliegue corporativo actual. Es decir, solucionar los problemas económicos-individuales de los distintos sectores del pueblo con línea democrática (seguridad, vivienda, inflación, etc.), evitando que sean capitalizados por los conservadores, como viene pasando.
De ahí la clave de comprender la dialéctica de la oposición que viene imponiéndose en la lucha política de estos últimos años.

El gobierno pudo implementar sus políticas democráticas en momentos en que a la oposición la componían y tenían fuerza sectores democráticos. Esto se ve en la aplicación de leyes como la Asignación Universal por Hijo (elaborada por la CTA opositora), la ley de medios, la nacionalización de YPF, etc...). 
Cuando los conservadores se unifican y toman fuerza en la oposición, el gobierno aplica medidas más bien regresivas. En tanto avanzan por adentro los sectores conservadores.
Esta dialéctica se ve por ejemplo en la última elección: es la presencia del Frente Renovador lo que hace que al interior del Frente Para la Victoria cobren más fuerza los liberales al estilo Insaurralde, dejando a los democráticos en posiciones relegadas.
Distinta fue la elección del 2011, donde el FAP como primera oposición al FPV, distaba de tener las características reaccionarias que tienen hoy los distintos frentes opositores (FR, PRO, FAUnen).

Por tanto la imposición de una agenda democrática y la conquista de posiciones por parte de las organizaciones populares en los distintos Frentes Político-Electorales en que se encuentren, es una tarea de primer orden, de cara a debilitar la conformación de una transversalidad conservadora.