lunes, 16 de septiembre de 2013

Hipótesis 2015: Tres escenarios posibles

Mirar más allá de octubre ya no es sólo una necesidad sino que también se plantea como una urgencia. El conjunto de las organizaciones populares tenemos que empezar a barajar cuales son los distintos escenarios con los que nos podemos encontrar en el 2015, fundamentalmente porque lo que está en juego es la dirección política del Estado Nacional.

Por esto mismo, la encrucijada en la que se encuentran las estrategias de la clase dominante; se expresa en si hay posibilidad de continuar el ciclo nacional progresivo (expresado en estos 10 años de Kirchnerismo) o si se impone un ciclo nacional regresivo, lo que implica una Restauración Conservadora.

Esto debe entenderse, como la capacidad material que tenga la derecha argentina de aplicar al programa de gobierno que exige parte de la comunidad internacional y parte de los sectores del poder concentrado local: 1- Devaluación acelerada, 2- Apertura del mercado externo (de bienes y capitales), 3- Menos Estado: Reducción del gasto público, 4- Modificar la política internacional, y 5- Frenar la democratización.

A fin de cuentas, su principal objetivo político es recuperar el Estado Nacional desplazando a los sectores progresistas y democráticos; construir gobernabilidad con el Partido Justicialista como columna vertebral del Partido de Gobierno y reconstruir el Bipartidismo como forma central de disputa política.

Las PASO, una victoria liberal.

Los resultados electorales de las últimas PASO empiezan a marcar algunos ganadores en las relaciones de fuerzas políticas de cara a la carrera del 2015, y esto es tanto al interior del FPV como por fuera. El Congreso Nacional va ser más liberal que el actual: “Scioli por dentro, Massa por fuera”.
Al respecto, en términos electorales se ve plasmado el avance liberal en los siguientes puntos:

1-    Capacidad de negociación dentro del FPV. Los sectores del PJ-liberal han avanzado posiciones políticas, las cuales se expresan no solo en la distribución de cargos (haciendo retroceder a Unidos y Organizados); sino que también tienen mayor margen de maniobra para imponer su orientación en la política de Estado. Un ejemplo, de esto fue las exigencias de distintos intendentes del Conurbano, que hicieron pesar la posibilidad real de pasarse al armado de Massa, negociando caja, puesto y hasta la negación de tener colectoras que le disputen.

2-    Avanza el Peronismo Opositor. Buena elección por fuera del FPV, el Peronismo Federal en general, y el Frente Renovador en particular. El hecho de que las elecciones sean provinciales implicó que no afrontaran la actual fragmentación que padecen en el plano nacional, haciendo una muy buena elección en sus territorios. El objetivo de este sector es recuperar la dirección del PJ por fuera del FPV. De esta forma, a Santa Cruz con Peralta, Chubut con Das Neves, Córdoba con De la Sota, San Luis con Rodriguez Saa, Santa Fe con Miguel Del Sel (PJ-Reutemann) y Capital Federal con Macri (PJ-Ritondo), se sumo la provincia de Buenos Aires con Massa, consolidando una ventaja no poco despreciable. Se consolida una opción política del Peronismo por fuera del FPV en la Provincia de Buenos Aires (40% del padrón electoral nacional), más alineada a la derecha.

3-    La tendencia que se había iniciado en el 2011 dentro del Progresismo anti-kirchneristas de alinearse cada vez más con los sectores liberales, culminó en la alianza de un sector del FAP con la UCR, como una apuesta a la construcción de una fórmula presidencial para el 2015.

Por estos motivos es que entendemos, que los ganadores de esta elección han sido los liberales.
De esta forma se ve con claridad que el poder de los sectores concentrados está enraizado en las estructuras políticas territoriales, tanto en el plano provincial como  municipal, que es donde radica centralmente su capacidad de negociación.

LOS TRES ESCENARIOS POSIBLES

Así planteados, los datos objetivos arrojan un panorama desalentador de cara a la tendencia política que está mejor parada para dirigir el Estado Nacional en el 2015.
Sin embargo, es importante ver lo dinámico de la política argentina, con un poco menos de estrechez, y tener una lectura más amplia del proceso político que estamos viviendo.

En términos políticos la estrategia progresista apunta a algo similar a la experiencia brasilera (Dilma sucesora de Lula): construir un recambio del riñón que permita a la tendencia democrática sostener la dirección del Estado Nacional, quedando fuera de juego la posibilidad de modificar la actual Constitución liberal para habilitar la re-reelección de CFK.

En cambio, la estrategia conservadora, tiene un mismo objetivo y distintas tácticas, recuperar la dirección del Estado Nacional con el Partido Justicialista como Partido de Gobierno. Para eso, tiene el Peronismo Federal “por fuera” y a la tendencia liberal del FPV, “por dentro”.

Es importante ver que esto no se trata solo de un problema de caja, sino fundamentalmente de cómo se alinean, atrás de las estrategias enunciadas, los distintos pilares del poder en la Argentina (es decir: los dueños de la tierra, el sector financiero, los medios de comunicación, la Iglesia, las fuerzas de seguridad y el Partido Justicialista).

La intención de mostrar las distintas hipótesis se expresa en ver como se van a poner en juego las distintas estrategias y por tanto, las formas en que se exprese la lucha por el poder del Estado en estos dos años. 

1 – RESTAURACIÓN CONSERVADORA. PROGRAMA LIBERAL MODERADO:
La dirección del Partido Justicialista la recupera la tendencia liberal “por dentro” del FPV.
Se reconstruye el bipartidismo.

 Lo que prima en esta hipótesis, es que los liberales ganan la dirección del Partido Justicialista desde adentro del FPV, importantes sectores del Peronismo Federal vuelven atrás de esta tendencia. Más allá de los nombres, una figura que podría encabezar esta expresión es la candidatura presidencial de Daniel Scioli.

El programa que exige la derecha se va aplicando de forma gradual, en este sentido el 2015 es un punto de inflexión, entrando en un ciclo político nacional regresivo, ya que el avance de los sectores liberales se va a ir expresando en la actual gestión de Estado. 

Los sectores democráticos que vienen jugando en el FPV, pierden su principal herramienta de poder, la dirección política del Estado Nacional. El principal déficit de esta tendencia es que se quedan sin cargos ejecutivos a nivel nacional, provincial y prácticamente también en el plano municipal. Se abroquelan y dan la disputa interna.

El anti-kirchnerismo acérrimo pierde fuerza como expresión política, ya que su principal foco es el sector democrático que dirige el Estado Nacional. En este sentido, el Peronismo Federal que decida jugar por fuera, pierde peso, y se construye en una expresión marginal de un Anti-Kirchnerismo duro y ya sin sentido.

La otra opción política de masas es la UCR con asiento territorial a nivel nacional en alianza con el Partido Socialista. Se reconstruye de esta forma el Bipartidismo en la Argentina, en una suerte de pacto que garantiza la gobernabilidad.


2- RESTAURACION CONSERVADORA. PROGRAMA LIBERAL FUERTE.
La dirección del Partido Justicialista la recuperan los liberales “por afuera” del FPV.
El peronismo va partido.

La fuerza de esta hipótesis radica en que los sectores liberales  recuperan la dirección del PJ por fuera del FPV. En este sentido, se unifica el Peronismo Federal; y sectores del PJ-FPV juegan atrás de esta dirección. La posibilidad de ruptura depende de la definición que tome el Kirchnerismo de poner un candidato propio, que no le siente cómodo al sector liberal del Partido Justicialista.

El Programa de Gobierno que exige la derecha argentina, se aplica con más fuerza. Un liberalismo fuerte, con lucha de calles. En esta hipótesis, el Kirchnerismo cae por izquierda. Pierde mayoritariamente la única maquinaria política-electoral capaz de gobernar el país.

Los sectores democráticos y democráticos-antiimperialistas van a la resistencia, sin tener saldo político-institucional en el Poder Ejecutivo.

El Frente Progresista pierde fuerza como opción política a nivel nacional, ya que el anti-kirchnerismo con capacidad de disputar al FPV es el Peronismo Federal.

Los sectores democráticos-antiimperialistas siguen dispersos pero con un enemigo político común.

3- CONTINUACIÓN DEL MODELO PROGRESISTA NEODESARROLLISTA.
Los sectores democráticos siguen dirigiendo el Partido Justicialista.
El peronismo va partido.

Hay un equilibrio en la dirección del Justicialismo. Los sectores liberales no logran mostrar una alternativa política por fuera del FPV, y el candidato es un Gobernador afín a la actual conducción de la Casa Rosada. 
Esta hipótesis radica en la capacidad que tenga el Kirchnerismo de recuperar con iniciativa política altos niveles de legitimidad entre los sectores medios y populares: ampliando la Justicia Social y haciendo concesiones a un sector del bloque político dominante.
Los sectores democráticos siguen dirigiendo la estructura del Justicialismo.

En este marco, sería la primera vez en toda la historia argentina que se sostiene un ciclo político de ampliación de derechos, de más de una década.
El hecho objetivo de que algunos sectores políticos del PJ se retiren, permite ampliar los niveles de participación en el aparato de Estado a los sectores democrático-anti-imperialistas.

Este sería el único escenario donde la derecha no podría aplicar el Programa de gobierno que exige. Por lo que va a intentar desestabilizar y tumbar la dirección del Estado. El oficialismo no tiene mayoría en el Congreso. Se reconstruye la “Unión Democrática” entre un sector del Peronismo Federal y la UCR. La democracia se juega en la lucha de masas. El programa de gobierno se radicaliza.
Los sectores democrático-anti-imperialistas se unifican políticamente contra la polarización de la “Unión Democrática”.


Que la Derecha no te paralice

Es importante prever los movimientos de la clase dominante y los escenarios posibles que se pueden desarrollar en nuestro país. Por esto es que se ponen sobre la mesa los escenarios posibles. Para ser conscientes de las disputas que se están dando a la hora de marcar el rumbo general de nuestro país.
Poder visualizar los movimientos del enemigo y anticiparnos, algo que no siempre es posible, es fundamental para que las construcciones políticas de las fuerzas populares y revolucionarias den pasos firmes.
En ese marco es preocupante el avance de las tendencias liberales en posiciones de poder importantes para definir el destino de la Argentina.
Pero ese  avance no se da de forma lineal, sino que estamos frente a una crisis política que abre posibilidades concretas de acumulación de fuerzas.
Es importante que las organizaciones populares sean conscientes de que la derecha está preparando la Restauración Conservadora, y para eso va a usar todas las tácticas, alianzas y métodos que más útiles les resulten.
Lejos de desmoralizarse, esta posibilidad requiere de aprovechar estos años para pertrecharse y avanzar en posiciones de poder reales, acompañando las convicciones con una visión pragmática de la política para defender y consolidar las conquistas que vamos logrando como pueblo.