martes, 21 de mayo de 2013

Crisis Política en Argentina


DESAFÍOS DE LA "LEY PRIMERA"


"Los hermanos sea unidos,
Porque ésa es la ley primera.
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea
Porque si entre ellos pelean
Los devoran los de ajuera"



1 - Si entre ellos se pelean...

Ya habíamos hecho referencia a que el momento actual de la situación política de nuestro país está signado por una crisis, que tiende a agudizarse a medida que pasan las semanas y los meses, al interior del bloque dominante.
Estamos prácticamente a mediados del 2013 y podemos decir que el escenario político está más que abierto.

Luego del 2002, el bloque de clases dominante no había sufrido una crisis como la actual al interior de sus filas.


Dos estrategias en disputa en el bloque dominante:

En este sentido, es que afirmamos que hoy se desarrollan dos grandes estrategias al interior de las clases dominantes:

- La estrategia  conservadora neoliberal: 

Esta se encuentra descripta en términos generales en nuestro artículo “La táctica de la derecha”.
Básicamente representa a los sectores más reaccionarios y apunta a fortalecer el ala “neoliberal conservadora” del Partido Justicialista.
Para eso, a la vez, explota la desestabilización a través de movilizaciones al estilo 8N o el 18A, y la existencia de una oposición anti-kirchnerista dura (PRO, UCR), para generar desgaste.

De hacerse de las riendas del Estado Nacional, no sería necesariamente en el corto plazo abiertamente neoliberal y conservadora. Aplicarían sus objetivos reales en el mediano plazo.

Esta estrategia tiene como parte esencial y casi indispensable para su aplicación, la fractura del FPV y aliados, en todos sus eslabones, ya sean políticos, territoriales, económicos, etc.

Un punto a favor de esta estrategia es el escaso y prácticamente nulo recambio político con respecto de los 90, en las estructuras locales ya sea del poder ejecutivo, legislativo y judicial, en lo que hace a provincias y municipios del país.

Es decir, la disputa está en la conducción nacional y desde ahí se alinearían todas las estructuras intermedias. 

Por lo que el avance de esta estrategia no generaría una fuerte crisis institucional en el corto plazo.


- La estrategia progresista neodesarrollista: 

Representada por el ala neodesarrollista del Partido Justicialista, dirigida por el Kirchnerismo, volcada a garantizar la continuidad del “modelo” a través de la reelección de Cristina o bien de un recambio por el momento difícil de sortear.
En líneas generales está concentrada en revertir la correlación de fuerzas al interior del PJ a través de la disputa institucional, sostenida en ganar posiciones en el armado de la conducción nacional del peronismo y subordinarse a nivel local a las estructuras políticas neoliberales.

Su fortaleza radica en dirigir el Estado Nacional y por ende contar con la dirección de los fondos del Estado nacional que permiten el alineamiento de estructuras conservadoras de gobiernos locales para garantizar la gobernabilidad; conviviendo con medidas nacionales democráticas y progresistas, no sin tensiones desde ya.

Pero su fortaleza también se vuelve en su punto débil, al depender del sostenimiento de esas estructuras y no poder cambiarlas, o mínimamente disputarle posiciones.

En base a esto podemos decir que Octubre de este año será un punto de inflexión para esta estrategia, ya que como decíamos se juegan posiciones en las legislativas que determinan la conducción política del Estado Nacional, ya se proponga la reforma de la constitución para la continuidad electoral de Cristina, o se les achique el margen de maniobra para desarrollar iniciativa política.
Por eso para las elecciones 2013, la orden política es incorporarse a las listas de las conducciones oficialistas municipales y provinciales, sea cual sea.

Respecto de las posibilidades de continuidad de esta estrategia hay que considerar, entre otras, dos variables fundamentales:
  • La crisis económica: En torno al margen de maniobra para sostener el nivel de consumo, paritarias, inflación, control de precios, política de subsidios.
  •  Iniciativa política: En relación al Impulso y ejecución de reformas democráticas, sosteniendo la iniciativa en torno a medidas progresistas, pero también de sostenimiento del poder adquisitivo de clases populares por un lado, y de las ganancias de las clases dominantes que integran dicho bloque.


2 - ¿Los devoran los de afuera?

El campo popular como tal se encuentra en un estado de profundo fraccionamiento. 
Si no somos capaces de reconocer esto corremos el riesgo de mirarnos nuestro propio ombligo y pensar que la unidad es pertenecer a un mismo “arco”, y que por ende nuestras fuerzas están avanzando en un proceso de unidad. Esa mirada no es más que una miopía atroz.

Hecha la aclaración, es necesario señalar que frente a este escenario el campo popular va a seguir tendiendo más a la fragmentación política en términos generales, que iniciar un camino de avance a un proceso serio de unidad.
Esta fragmentación política va a tomar distintas formas de acuerdo a los movimientos al interior del bloque dominante.

Tácticas político-electorales

Básicamente los armados políticos principales a nivel nacional detrás de los cuales se vienen alineando las tendencias del campo popular son el FPV y el FAP.
Al respecto, las elecciones de agosto 2013 van a contener internamente muchas contradicciones que van a ir madurando.
Por ejemplo:

- La línea de que las organizaciones populares kirchneristas tengan que tolerar e integrarse a las listas de los intendentes del PJ neoliberal y ser furgón de cola de esos armados, de un lado.

- Y, del otro, las posibles alianzas entre el FAP y la UCR van a fisurar varias organizaciones que venían apostando a ese espacio. Esto ya pasa y madura con fuerza en Capital Federal.

En este marco se van a ir generando diversos movimientos que se desarrollarán posterior al resultado electoral y dependerán mucho de este.
Fundamentalmente en lo que hace a la posibilidad o no de la continuidad del kirchnerismo en la dirección política del Estado Nacional.

La disputa por la sucesión condensará en gran medida la disputa entre las dos estrategias.

La crisis política creciente de las opciones políticas nacionales implica que tanto el FPV, el Peronismo Federal, el FAP como los Radicales, comienzan a vivir un proceso de polarización creciente en su interior.


Tendencias al interior de cada Frente Progresista (FPV y FAP)

No se puede hacer una división tajante y decir que cada frente responde a una estrategia, como si el FPV sería el armado político de la estrategia progresista y el FAP el armado de la estrategia conservadora. Eso es una lectura simplista y errada.
Recordemos que la estrategia conservadora tiene sus fichas más pesadas adentro del FPV, para revertir la correlación de fuerzas al interior del PJ.
Por lo tanto, conviene complejizar mucho más el escenario político, al punto que las dos estrategias se cruzan y juegan en diferentes tácticas políticas, a la vez.

Lo que nos puede ser útil es desglosar la lucha de tendencias al interior de cada Frente, así vemos como se disponen las correlaciones de fuerzas a la hora de impulsar iniciativas políticas concretas.
Para eso vamos a plantear tres tendencias, que están definidas a partir de las propuestas políticas que puede impulsar cada una, es decir, se definen por la línea política:

- Liberal: fortalecer la propiedad privada, para lo cual es fundamental debilitar al Estado y excluir a los sectores populares de la participación política.
- Democrática: fortalecimiento del Estado y otorgamiento de derechos a los sectores populares.
- Democrática-Antiimperialista: fortalecimiento del Estado al mismo tiempo que fortalecimiento del poder popular. Concentrar la economía en el Estado. Soberanía Nacional, Soberanía Popular, Redistribución de la Riqueza.

A modo esquemático, nos atrevemos a decir que el orden de las tendencias al interior de cada frente, de acuerdo a las posiciones de poder y de capacidad de dirección que cada una ocupa es el siguiente:

FPV:
1. Democrática
2. Liberal
3. Democrática-Antiimperialista

FAP
1. Liberal
2. Democrática
3. Democrática-Antiimperialista

No nos vamos a meter aquí en el correlato organizativo de cada tendencia, es decir, qué sectores, organizaciones, dirigentes, funcionarios responden a cada uno.
Sí remarcar el punto común, en ambos frentes democráticos, las fuerzas democráticas-antiimperialistas se encuentran en tercer orden, subordinadas a una dirección ya sea democrática como en el caso del kirchnerismo, o liberal conservadora como en el FAP.

La capacidad de fuerza de cada tendencia, tanto en el Kirchnerismo como en el Anti-Kirchnerismo, es central a la hora ponerse a jugar las iniciativas políticas.
Por ejemplo en la estatización del 51% de YPF, se conjugan varias relaciones de fuerza, donde la tendencia liberal tiene un peso importante, como lo es el acuerdo con Chevron. O el hecho de que la dirección nacional democrática del Kirchnerismo esté ligada a las estructuras políticas liberales que gobiernan las provincias, municipios y localidades. Incluso con tendencias pro-dictadura en algunas provincias como la de Tucumán.
En el caso del Anti-Kirchnerismo, se juega el problema de no caer detrás de los sectores más reaccionarios del país. Por ejemplo, esto se ve en el hecho de que reivindicaciones anti-imperialistas como las luchas anti-mineras, deben construir la fuerza suficiente para no caer detrás de la dirección política de los sectores agrarios, que se proponen capitalizar esa lucha.


3 - Construyendo la ley primera...

Las líneas de acción política que se desprenden de este escenario son muchas. De hecho, el campo popular está fragmentado en esas múltiples líneas.
El problema central consiste en cómo se comienza a desarrollar una estrategia revolucionaria en el marco de la dispersión propia, y de la crisis ajena; ya que es imprescindible que se aprovechen las condiciones actuales, para lograr consolidar posiciones frente al avance de la estrategia conservadora neoliberal, y las limitaciones cada vez más crecientes de la estrategia progresista.
Es decir, cuando los avances hechos en estos años empiecen a retroceder y se pisoteen aún más nuestras condiciones de vida, es necesario que tengamos como pueblo las herramientas suficientes para avanzar políticamente disputando espacios de poder, y no caer únicamente en el plano de la resistencia social y la denuncia.
Por lo pronto basta con considerar un problema central: la dispersión de las fuerzas democrático-antiimperialistas.

Este problema es histórico, y no es sólo de esta coyuntura. Tiene que ver con tradiciones de nuestra historia que arrastramos desde hace décadas y está ligado al divorcio histórico entre la izquierda y el nacionalismo.

Podemos ubicar el hito principal en el enfrentamiento del PS y el PC con el Primer Peronismo.
Luego, ese divorcio tuvo distintas expresiones y lo encarnaron distintas organizaciones, pero siempre se puede ver esa línea divisoria en la lucha política de nuestro país. De hecho las organizaciones políticas tienen vaivenes, pero la divisoria política se sostiene, más allá de las organizaciones que la compongan, que incluso un período pueden estar de un lado y otro período del otro.
Como hito de este problema, también está muy presente el caso del PRT y Montoneros, dos organizaciones revolucionarias que luchaban por el socialismo, que estuvieron lejos de poder unificarse políticamente.

Por lo tanto se debe ser responsable con este problema, y dejamos para otro momento tanto la necesaria síntesis histórica que hay que lograr de las distintas tradiciones revolucionarias argentinas.

En consecuencia, no podemos pensar en lo inmediato en la unidad de las fuerzas anti-imperialistas que hoy juegan en bandos políticos enfrentados.

Pero si podemos pretender que no se confunda el enemigo principal, que en concreto, son las tendencias liberales conservadoras al interior de cada frente.

El escenario actual así como abre la posibilidad para que esas tendencias se fortalezcan en ciertos aspectos, también permite que esas tendencias retrocedan en otros. Esta es la disputa clave del momento, hacer retroceder en correlación de fuerzas a dichas tendencias liberales conservadoras, que no solo anidan sino que dirigen ambos frentes democráticos.
 
Para eso las fuerzas democráticas-antiimperialistas deben ganar terreno, donde sea que se encuentren alineadas hoy por hoy, y empujar para que la agenda democrática se desarrolle, sin tener que hacer, como viene pasando, concesiones a los liberales.

Si las fuerzas democráticas-antiimperialistas avanzan posiciones, el problema de la unidad será concreto, o se gana o se pierde. Y la polarización con la reacción liberal, pertenecerá más al plano de la realidad política y las consecuencias prácticas, que al campo de la propaganda ideológica.

En síntesis, las fuerzas liberales conservadoras en nuestro país, ya ven como necesaria la unidad práctica, en la cual ya cuentan con experiencia histórica.

Y en el mientras tanto, de este lado es un ida y vuelta de acusaciones de quien es más furgón de cola del imperialismo y de la reacción. Competencia inútil si se piensa en los desafíos que tenemos como pueblo y lo mucho que tienen que caminar las fuerzas revolucionarias para incidir en las grandes coyunturas de nuestro país.