lunes, 17 de diciembre de 2012

Más allá del 2013, sobre los reacomodos en el PJ

“En 2015, cuando termina su segundo mandato Cristina, yo no sé lo que va a suceder.
Su sucesor debe ser otro peronista actual, un poco más abierto, más centrista. No veo otra opción".
Bartolome Mitre, director del Diario La Nación

Introducción

La intención de este artículo es analizar el escenario político que se abre en nuestro país, más allá de las elecciones legislativas del 2013. Para eso, creemos que hay que poner el ojo en la clase dominante. Es decir, poder identificar cuáles son los reacomodos que se vienen dando, y por tanto, como se expresan las relaciones de fuerza en su interior.

En este sentido, vamos a profundizar el debate que abrimos en el último artículo de Nuestro Tiempo “La táctica actual de la Derecha”, el cual plantea que los sectores más conservadores están apostando a construir una base de presión tanto institucional como extra-institucional con el objetivo de recuperar la conducción política del país. De esta forma, la apuesta que hacen es que: “…el PJ conservador y neoliberal se ponga nuevamente a la cabeza de un ciclo político más regresivo, y desplace de la dirección al sector democrático neodesarrollista, expresado en el kirchnerismo".

En consecuencia, los reacomodos al interior del PJ son los que van a definir esta situación en el corto plazo.

 ¿Cuál es el escenario al interior del Kirchnerismo?

En principio, el Frente Para La Victoria es un armado político que se desarrolló en una constante disputa interna entre dos tendencias bien claras y definidas: el ala democrática-neodesarrollista y el ala conservadora-neoliberal. Es desde esa disputa interna que debemos entender los avances y retrocesos, expresados en estos 10 años de gestión.
Sin embargo, es importante ver que el ala progresista fue incapaz de generar un fuerte recambio en las estructuras políticas y estales. Por el contrario, muchos de los nefastos operadores del proyecto financiero-neoliberal, también capitalizaron esta nueva etapa política y económica.

De esta forma, el Partido Justicialista, se asentó en los territorios locales y provinciales, y se consolidó como la única base político-electoral, que le fue y le es efectiva al Kirchnerismo, para disputar el aparato estatal. Es así como el ala demócratica y neodesarrollista del Kirchnerismo, se desarrolló en las esferas del Estado Nacional, pero no así en los territorios, donde siguen gobernando los mismos sectores conservadores de los 90´.

Es por esto, que frente a la creciente iniciativa que vienen tomando los sectores más conservadores, el ala progresista del Kirchnerismo no solo se encuentra en una situación desfavorable sino que también empiezan a expresarse sus límites.
El principal problema hay que buscarlo en su dirección. Es decir, en la ausencia total de una estrategia de largo plazo que permita avanzar contra los sectores más conservadores de nuestro país, planteando la doble tarea de fortalecer el Estado y la Organización Popular.

¿Cuál es la táctica del PJ conservador y neoliberal?

El Partido Justicialista, a pesar de tener el objetivo de recuperar la conducción política del país de cara al 2015, adoptó dos tácticas distintas (“por dentro y por fuera”):

1-   Un sector del PJ, expresado en De la Sota, Peralta y algunos intendentes del Conurbano, rompieron abiertamente con el Kirchnerismo, y van a tratar de empezar acumular una referencia política nacional, que le dispute algo de terreno en el plano político-electoral. El marco de alianza más inmediato es el Peronismo Federal.

2-   La otra parte, mayoritaria dentro del PJ, a pesar del malestar interno que provocó la decisión de aumentar el protagonismo político de las organizaciones que no vienen del justicialismo (UyO), seguirá jugando dentro de las filas del FPV. Tratando de ganar el mayor terreno posible de cara al 2015, donde se disputa la conducción política del país. Esta tendencia está encabezada por Scioli.

Hay otro sector, que todavía no definió su táctica de cara a las legislativas, pero que claramente no está alineado a la conducción de CFK y vienen apostando a referenciar un proyecto político propio. Los Gobernadores Urtubey y Buzzi, o bien, los intendentes Bruera y Massa, son algunos ejemplos. 

A grandes rasgos, hay una serie de ejes comunes que atraviesan a esta tendencia y que podemos identificar en:

-     Aumentar su peso político territorial, sosteniendo los lugares de decisión alcanzados (impidiendo darle terreno a los sectores más afines CFK, y en especial, al armado de Unidos y Organizados); y por otro lado, desembarcar en otros territorios donde no tienen estructura política propia.

-     Referenciar un proyecto político propio y aumentar los niveles de articulación entre distintos sectores políticos (tanto opositores como oficialistas).

-     Capitalizar a los distintos sectores sociales que vienen teniendo una franca postura opositora a la línea nacional del Kirchnerismo. “No confrontar sino conciliar”

¿Cuál es la táctica del ala democrática y progresista del Kirchnerismo?

Como decíamos más arriba, el ala democráctica-neodesarrollista del Kirchnerismo no tiene una estrategia de acumulación política a largo plazo, por lo que las fuerzas populares que hoy están expresadas en Unidos y Organizados (armado político que juega atrás de esta tendencia) tampoco la tiene; lo cual los reduce a pensar en una perspectiva corto-placista y de carácter estrictamente institucional.

Por lo dicho, Unidos y Organizados no puede prescindir de la base política-electoral que expresa el Partido Justicialista; por este motivo, su táctica es desembarcar en los territorios y tratar de disputar-negociar las secretarías y listas en las provincias y municipios, subordinándose a la dirección conservadora y neoliberal del PJ.
El hecho concreto de haber priorizado la lógica interna en la que se encuentra el FPV y encerrarse en la disputa interna con el PJ (el cual ya está preparando una salida política más regresiva) implica que:

  • Adoptan una táctica sectaria, que fragmenta la fuerza social en la dicotomía Kirchnerismo-AntiKirchnerismo. Binomio que impide el desarrollo de una perspectiva verdaderamente anti-imperialista.
  • No utilizan la movilización popular para presionar al Estado, llevando toda la lucha política al plano estrictamente institucional.
  • No referencian un proyecto político más allá de los avances que tuvo el Kirchnerismo desde el 2003 en adelante, lo cual los lleva a: 1) no construir una agenda propia de los sectores populares que permita avanzar contra los sectores más concentrados de la economía; 2) no marcar los retrocesos y medidas de corte neoliberal que ha tomado el Kirchnerismo (ley ART, ley Anti-terrorista, etc.).

¿Y qué podemos hacer frente a ese escenario?

Frente a esta situación, nuestra principal tarea es delimitarnos claramente de la derecha reaccionaria, la cual quiere que los sectores populares retrocedan en las conquistas alcanzadas hasta ahora, instalando en el país un ciclo político más regresivo.
Para esto es necesario comenzar a proyectar una política a largo plazo, que vaya más allá del Kirchnerismo y el Anti-Kircherismo.

Por su parte, son muy pocos los casos, en muchas décadas de lucha y sacrificio, en la que una organización popular se ha podido asentar en un territorio y disputarlo políticamente. Ni que hablar de los destinos del país…

Por eso es que debemos desarrollar referencias políticas en los territorios donde venimos militando hace años, con el objetivo de poder empezar a abordar la lucha, en el terreno estrictamente político; y salir de la marginalidad.

Las fuerzas populares en la Argentina se encuentran fragmentadas, nuestro deber, en este debate que se abre, es desarrollar una línea de acumulación que vaya más allá del 2013 y del 2015, sabiendo que el enemigo es poderoso y que sin unidad, cambiar nuestro país es imposible.