martes, 9 de octubre de 2012

Sobre la Ley de Medios. Lo que se juega el 7 de diciembre

Una breve introducción

La relación entre los medios de comunicación y los distintos gobiernos no son una novedad. Unos permiten formar opiniones e instalar una agenda pública y los otros tienen la potestad de beneficiarlos materialmente. En la Argentina, esos beneficios materiales estuvieron ligados a la formación de monopolios mediáticos.

La historia del Grupo Clarín es un claro ejemplo. Con la dictadura consiguen apropiarse de Papel Prensa, con Menem acceden a Radio Mitre y Canal 13, con Duhalde se pesifica la deuda que entonces ascendía a 1700 millones de dólares (lo cual implicó que pagarán solo la tercera parte) y con Kirchner se consolida esta tendencia, hasta la ruptura en el 2008 en el marco del conflicto con el campo. Podemos mencionar también el rol que cumplió Clarín en la desestabilización del gobierno de Alfonsín.


A nivel regional, el rol que hoy cumplen los medios masivos de comunicación es similar al que antes cumplía el partido militar frente a la ausencia de una alternativa política explícita de los sectores más conservadores. 
A su vez, tienen características similares a lo que son los partidos políticos y un gran poder de influencia sobre la opinión popular. Por lo que la disputa en torno a los medios de comunicación tiene un carácter estratégico para la liberación de los pueblos.
La derecha latinoamericana lo tiene claro, tiene ganadas posiciones importantes en las grandes corporaciones mediáticas del continente. De hecho, han jugando un papel central en la desestabilización de los gobiernos progresistas de la región.
Hitos de una ruptura

El 7 de diciembre del 2007 Cablevisión se fusiona con Multicanal, hasta ese entonces la posición de Grupo Clarín era favorable al Kirchnerismo. En este marco, se abren dos discusiones: por un lado, se le pedía al Grupo Clarín que se desvinculara de las acciones que tenían en TyC, y por otro, se empieza a discutir si el Grupo podía ingresar a TELECOM. Esto último, no es una cosa menor, ya que de ser así el Grupo tendría la telefonía fija, móvil, internet y cable.

A los pocos meses, estalla el conflicto con el campo. El Grupo Clarín aprovecha la situación para presionar sobre el kirchnerismo y toma una postura abiertamente pro-campo, para que este ceda en los planteos.

Luego del alineamiento total a la mesa de enlace, el kirchnerismo logra recuperar la iniciativa, lo delimita como enemigo y en el 2009 lanza la ley de medios y “Futbol para todos”. Al poco tiempo, Clarín interpone una medida cautelar sobre algunos de los artículos de la ley, principalmente el 45 que impone la limitación de licencias y el 161 que plantea la adecuación a la ley.

La Corte Suprema de Justicia con su fallo anula la medida cautelar del Grupo Clarín, poniendo como fecha límite, el 7 de diciembre. La disputa es de público conocimiento, es decir: si a partir de esa fecha arranca a correr un año para la adecuación o si ese día todos los grupos empresarios ya deberían estar adecuados a la ley.

En este sentido, es muy posible que el Grupo Clarín utilice un recurso de aclaratoria, ya que el fallo dice: Que el plazo previsto en el art. 161 de la ley 26.522 venció el día 28 de diciembre de 2011 conforme surge de la reglamentación de la leyEn consecuencia, estando vencido el plazo legal, y por efecto de la finalización de la cautelar, a partir del 7 de diciembre de 2012 vence la suspensión del art. 161 de la ley 26522 con respecto a la actora”.

Es fundamental, que la Corte se expida sobre esto.

La cuestión política

La coyuntura política que se abre a partir del 7 de diciembre es crucial para el kirchnerismo, por el simple hecho de que lo que está en juego es la relación de fuerzas parlamentarias que se van a cristalizar en las legislastivas del 2013 (donde se renuevan muchas de las bancas ganadas por la oposición en el 2009).

En caso que el kirchnerismo salga debilitado de esta coyuntura no tendría mucho margen para recuperar la iniciativa, ya que en marzo se abren nuevamente las paritarias, con tres centrales sindicales de abierta orientación anti-kirchnerista; esto se expresaría en el plano electoral, lo que está directamente relacionado a la imposibilidad de tener la mayoría necesaria para aprobar la Reforma Constitucional, y por tanto la re-re-elección.

Es por este motivo que el kirchnerismo se está preparando para afrontar esta coyuntura en lo político, en lo jurídico y en lo técnico.

·         En lo político, está haciendo una apuesta fuerte al AFSCA, organismo que debe aplicar la ley, poniendo una gran cantidad de recursos económicos y modificando a la dirección con la designación de Martín Sabbatella. A su vez, han ganado a las comisiones internas de Clarín y La Nación.
Sin embargo, al interior del kirchnerismo existen a grandes rasgos dos posiciones de cómo encarar la situación que se abre a partir del 7-D: están aquellos que pretenden confrontar; y aquellos que pretenden que el Grupo Clarín presente un plan de desinversión y empezar “un tire y afloje” con el monopolio y sus subsidiarias.

·         En el plano jurídico, lo central está en reubicarse en las vacantes de cinco juzgados federales en lo Civil y Comercial. Ya que en uno de ellos se encuentra la causa por la ley de medios, iniciada por el Grupo Clarín. El objetivo es clarísimo, que la causa llegué a manos de un sector afín al kirchnerismo.

·         En el plano técnico, la situación es más problemática. Por lo pronto intervenir a semejante monopolio mediático, no es lo mismo que intervenir un supermercado. Lo más probable es que deban utilizar a la fuerza pública para aplicar la ley.

Sin embargo, la aplicación de la ley se va a resolver en tanto y en cuanto haya una fuerza material movilizada como base de sustentación social y política que le permita al Estado no solo no ceder en esta disputa sino lograr que el piso jurídico de la ley pueda aprovecharse a favor de la organización popular. Esto es una lección básica de la 125. No está claro si el kirchnersimo va a utilizar la movilización popular para afrontar la coyuntura.

Por otra parte, el Grupo Clarín y distintos sectores de la oposición se muestran muy contundentes y saben que es lo que está en juego. Su objetivo está puesto en la necesidad de generar una oposición política a las próximas contiendas electorales, tratando de desgastar al Kirchnerismo y catalizar a distintos sectores sociales que han tomado una postura de franca orientación anti-kirchnerista. Vienen alentando la movilización de calles y muestran “por derecha y por izquierda” cualquier manifestación de descontento. Estos sectores saben a la perfección que estos escenarios se resuelven con fuerza material movilizada.
Dijo Mauricio Macri: Espero que el 7-D quede como una anécdota, estoy seguro de ello, dado que todos estamos preparados para garantizar la pluralidad, la diversidad y la libertad. Desde mi lugar y con la ayuda de todos y cada uno defenderemos con el coraje que lo hemos hecho siempre, defenderemos nuestros derechos

¿Qué es lo que está en juego?

No hay que confundirse. La contradicción principal que se está jugando es si el Grupo Clarín va adecuarse a la ley de medios o no. Es decir, si va a desinvertir y pasar de las más de 240 señales que tiene a 24 de cable y 10 abiertas. En el plano político-jurídico la discusión planteada es si el Estado puede regular a los sectores más concentrados de la economía.
Así como es una oportunidad para que el campo popular pueda avanzar en conquistas concretas respecto de los medios de comunicación, frente al retroceso de los sectores más alineados al imperialismo clásico.
Esta disputa entre las grandes corporaciones mediáticas, expresada en Gobierno vs Clarín, representa una oportunidad para los sectores populares en avanzar en nuevas conquistas y utilizar la nueva ley de medios a nuestro favor. En ese sentido, tenemos que ver que la batalla contra Clarín es importante, en tanto que el retroceso de esa corporación representa un avance real frente al objetivo de democratizar los medios de comunicación.
La ley de medios es producto de una pelea al interior del bloque dominante. 
Tenemos que saber utilizar esa pelea a nuestro favor y avanzar contra Clarín, porque aplicar la ley implica que se reconfigure el mapa y que se abra una nueva disputa, para cubrir los lugares de desinversión; ya que no debemos conformarnos con la destrucción de un monopolio privado para que se construya otro monopolio privado. 
Avanzar contra Clarín nos abre un nuevo escenario favorable.
Para aplicar la ley genuinamente, es clave el rol que cumpla la presión popular y las fisuras que tenga el oficialismo.
Respecto de los posicionamientos que vienen desarrollando los compañeros de los medios de comunicación comunitarios, alternativos y populares (Red Nacional de Medios Alternativos, Espacio Abierto de Televisoras Comunitarias y FARCO); el principal planteo que hacen es que la ley no los reconoce como tales y por tanto, están por fuera de los beneficios materiales de la nueva ley.

A grandes rasgos la ley parte la totalidad de las licitaciones en tres sectores:
·         el 33% para el Estado.
·         el 33% para los medios privados con fines de lucro.
·         el 33% para los medios privados sin fines de lucro.
El problema radica, en que en el 33% que corresponde a los medios privados sin fines de lucro se encuentran las Pymes, que sí lo tienen. Lo cual deja por fuera de la disputa de ese espectro a los medios comunitarios, alternativos y populares.

A su vez, el AFSCA hasta ahora no viene atendiendo los reclamos del sector, lo que generó tener miradas y posicionamientos distintos frente a esta coyuntura; ya que por un lado es una de las leyes más progresivas en lo que hace a medios de comunicación pero por otro, esto no se plasma en beneficios materiales y concretos.

Existen otros planteos, que expresan el problema del financiamiento de este sector. La salida sería que el Estado los reconozca legalmente, le de un lugar específico a las Pymes, un lugar específico a los medios comunitarios; y se de una política de financiamiento para estos sectores.

Algunas consideraciones

La ley de medios debemos entenderla en el contexto regional y nacional en el cual se aplica. En este sentido es una de las leyes más progresistas de toda América Latina si uno la compara con la regulación de los medios masivos de comunicación en países de la región. El gerente de Cablevisón, Carlos Moltini, es muy claro en este sentido: “…la incongruencia de frenar el desarrollo inevitable hacia el cuádruple play, es decir, los cuatro servicios móviles. Es absurdo regular para dividir, las fronteras a las telefónicas deben estar en la participación de mercado y se debe dar ingreso a nuevos jugadores, como vimos en el caso de Chile, México, y hasta el socialismo del siglo XXI permite más desarrolloLa convivencia no significa restricción. Espero que la razón y la Justicia pongan freno a esta irracionalidad.

Al respecto, las organizaciones populares debemos involucrarnos en esta disputa, para aprovechar a nuestro favor la ley de medios. Algunas  cuestiones a tener en cuenta en este sentido son:

  • La necesidad de poner sobre la mesa la movilización popular para contiendas contra los grandes grupos económicos, cosa que el kirchnerismo no viene haciendo.
  • Los medios comunitarios vienen haciendo un trabajo muy importante en la disputa sobre la ley de medios, planteando la necesidad de tener una postura crítica y con cierta especificidad frente a algunos aspectos de la ley. Sintetizando algunos de sus planteos:
- El Estado debería tener la capacidad de tener un mayor nivel de injerencia sobre las licencias y la necesidad de regulación
- Que se los reconozca como tales y que se diferencie a las Pymes de los medios comunitarios dentro del 33% que corresponde a los medios privados sin fines de lucro, ya que actualmente los deja fuera de la disputa del espectro.
- Que el Estado subsidie a este sector para que salgan de la situación de precariedad económica y logística, en la que se encuentran.

  • La presión y la movilización popular es fundamental para que se aplique fehacientemente la ley. No solo contra otros medios masivos de comunicación, sino también teniendo la claridad de que la ambigüedad de algunos artículos se van a resolver a favor de la organización popular si se expresa una relación de fuerzas favorable. En este sentido, el AFSCA no alcanza para aplicar la ley;  pero a su vez, la ley no se va a modificar en el sentido que vienen planteando los compañeros de los medios comunitarios. Lo cual implica saber utilizar este nuevo piso jurídico para seguir avanzando posiciones; e impedir que avancen otro monopolio privado más adepto al kirchnerismo.
A su vez, implica un avance en la regulación de sectores concentrados de la economía por parte del Estado. La ley imprime un claro contenido económico y político que tiende a la limitación de la concentración de los medios masivos de comunicación. Es una ley anti-monopólica.
Sin embargo, la ley no le da al Estado las atribuciones necesarias para estatizar o expropiar a los medios masivos de comunicación. Esto no hay que entenderlo como una consigna de máxima sino está directamente relacionado al problema de la aplicación de la ley, ya que la estrategia del grupo puede ser una eventualdesinversión hacia adentroque podría terminar con empresas repartidas entre los accionistas del multimedios. Es decir, que el Estado no tenga la capacidad de regular las licitaciones sin los niveles de injerencia necesarios.

En conclusión, entendemos que en términos generales es una ley progresiva, aunque tenga contradicciones en su interior; y tiene implicancias concretas en lo económico y en lo político, lo cual explica el nivel de confrontación que se viene desarrollando entre el Grupo Clarín y el kirchnerismo.
En esta pelea es importante golpear a Clarín, como dijo Jack “vamos por partes”, para después avanzar en nuevas posiciones por parte de los medios populares; frente a los nuevos monopolios privados que están poniendo ya sus narices.
el 7 de diciembre Clarín retrocede, se va poder aprovechar la nueva situación en la que se va a encontrar el sector, ya que eso va a implicar niveles de desinversión que van a modificar el mapa de medios. De ahí que se puede utilizar el piso jurídico de la ley, que presenta ambigüedades, para fortalecer la organización popular.
El kirchnerismo no viene apostando a que los medios populares se apropien de la ley de medios. Más bien, todo lo contrario. Sin embargo, es preciso romper el sectarismo general que hay en el campo popular y golpear a uno de los enemigos principales del pueblo. 
La ley de medios trasciende al kirchnerismo y a la oposición; y si después del 7 de diciembre “los ilegales son ellos” como dice el spot del gobierno, las organizaciones populares deberían aprovechar ese margen a su favor. 
Tengamos en cuenta que los de arriba no están siempre peleándose entre ellos, por lo que es una buena oportunidad para que las organizaciones populares avancen políticamente.