lunes, 1 de octubre de 2012

Lo que está en juego en las elecciones de Octubre en Venezuela

ELECCIONES EN VENEZUELA

El Domingo 7 de Octubre (el 7-O) hay elecciones en Venezuela para gobernar el país en el período 2013-2019.
En términos electorales se enfrentan abiertamente dos fuerzas decisivas (más cuatro opciones electorales más, que son de poco peso).
De un lado tenemos al Gran Polo Patriótico (GPP) con el Comandante Hugo Chavez a la cabeza y del otro a la Mesa de Unidad Democrática (MUD) con el empresario conservador Capriles Radonski.
Las encuestas dan claramente la victoria de Chavez que rondaría arriba del 50% y Capriles rondaría el 30%, con un margen 8-15% de ventaja.

LO QUE ESTÁ EN JUEGO 
Ahora bien: debemos tener claridad que no estamos frente a una disputa electoral convencional.
Detrás de esa disputa, llamada por Chavez como la “Batalla de Carabobo” (en alusión a la batalla por la independencia liderada por Bolívar contra los españoles en 1821) se expresan relaciones de fuerza donde se juega el avance o retroceso de la contradicción política principal entre la independencia latinoamericana y el imperialismo (imperio-región)
Esto es así al punto que se está viviendo en Venezuela un proceso cada vez más polarizado políticamente: donde se convoca abiertamente al conjunto del pueblo a votar por profundizar la revolución frente al imperialismo yanqui encarnado en Capriles. 
La sociedad está polarizada políticamente, no hay lugar para los neutrales, y la propaganda electoral se da cada vez más en esos términos, al punto que es explícito que el rumbo del país va a cambiar radicalmente si gana una o la otra fuerza. 
La contradicción contra el imperialismo es explícita, y las fuerzas populares, progresistas y revolucionarias de Venezuela lo tienen claro y se encuentran aglutinadas en el Gran Polo Patriótico (GPP); la derecha pro-yanqui también lo tiene en claro y se encuentra abroquelada.
En ese marco la contradicción política principal entre el imperialismo vs la unidad latinoamericana, va a jugarse de manera explícita, teniendo consecuencias directas para todo el continente.

En lo que hace al continente, es el gobierno venezolano quien viene siendo punta de lanza en marcar la importancia política de la integración latinoamericana para frenar al neoliberalismo: el NO al ALCA, la creación del ALBA, la instalación de la agenda latinoamericana en las instancias diplomáticas continentales, el esfuerzo porque la unidad sea de los pueblos a través de la incorporación masiva y la participación contundente de profesionales cubanos en las misiones sociales que impulsa el gobierno, la cooperación económica a través de la exportación subsidiada a países de América Latina como por ejemplo Cuba, Bolivia, el mismo Paraguay hoy en día.
Este tipo de avances concretos están en juego en el continente. No solo porque no pueda seguir avanzándose en más conquistas ya que los problemas estructurales de la integración latinoamericana son enormes, sino por el franco retroceso que implica que el imperialismo se adueñe del gobierno venezolano.

En lo que hace específicamente a Venezuela. Sabemos que la posibilidad de avanzar o retroceder va más allá de una victoria o derrota en la coyuntura electoral. Pero estamos frente a un proceso que debe someterse a la fragilidad que implican las reglas del juego burgués para asegurar las conquistas populares. Por eso, esa fragilidad no debe ser subestimada, sino que hoy implica una coyuntura clave a la hora de marcar el rumbo histórico, donde se miden fuerzas que no se quedan solamente en el plano electoral a la hora de la acumulación de poder, tanto la reacción como los bolivarianos (recordemos la derrota electoral del los sandinistas en el 89).
En la coyuntura electoral venezolana, las fuerzas revolucionarias que se encuentran dentro del Gran Polo Patriótico (GPP) se están jugando la posibilidad real de avanzar hacia el socialismo del siglo XXI. 
Para poder avanzar es importante que las elecciones demuestren un triunfo contundente, y que logren dividir lo más posible a las fuerzas enemigas.
De ahí el llamado constante de Chavez y de los dirigentes bolivarianos a no caer en el triunfalismo de las encuestas y a ponerse a trabajar duro. Es decir, la posibilidad de que luego de las elecciones el GPP salga fortalecido y se constituya una unidad política que no sea solamente electoral, y donde los revolucionarios puedan acumular espacios, recursos de poder y centros estratégicos de decisión, para no ceder frente a la hegemonía actual desarrollista de un capitalismo rentista de estado, donde ha habido grandes avances en la distribución de la riqueza, pero todavía el socialismo del siglo XXI no puede ir más allá de los programas sociales. Por tanto, es la posibilidad de implementar concretamente medidas que están punteadas en el Programa de la Patria (por la Independencia y el Socialismo) que es la plataforma electoral del GPP.
A la hora de analizar el proceso bolivariano, debemos tener claro que el problema del poder no puede verse solamente desde el punto de vista programático, sino que debemos ser más agudos al considerar la relación de fuerzas y no confundir los reveses tácticos con el rumbo estratégico.
En este sentido la relación de fuerzas que se juega en estas elecciones es crucial.
A los chavistas revolucionarios no les alcanza solo con ganar, sino que tienen el objetivo de ganar con el mayor porcentaje posible y, sobretodo, con la unidad nacional territorial garantizada.
Esto se debe a que si la oposición pierde tácticamente las elecciones, pero logra acortar la diferencia negociando espacios de poder o rompiendo la unidad territorial a partir de hacerse fuerte en ciertos estados (como de hecho lo es, en el de Zulia y en el de Miranda), puede lograr una victoria estratégica, ya que eso dividirá las fuerzas bolivarianas y quebrará el frente chavista del GPP. 
A esto se debe el llamado constante de Chavez a la “unidad bolivariana” y a “la unidad cívico-militar” que es “la garantía de la independencia”.

Es así que en Venezuela hoy existe una clara polaridad política que no deja lugar a dudas. Las fuerzas anti-imperialistas están aglutinadas en el Gran Polo Patriótico y las fuerzas pro-imperialistas en Movimiento de Unidad Popular.

EL GRAN POLO PATRIÓTICO
Las fuerzas que lo componen son el Partido Socialista Unido de Venezuela (fundado en 2007), el Partido Comunista de Venezuela, la Unidad Popular Venezolana, el PPT-Maneiro (fracción disidente de PPT), el Movimiento Tupamaro de Venezuela,el MEP, Podemo y los partidos JOVEN, IPCN y REDES. Aparte de los partidos, más de 34.000 organizaciones políticas y sociales forman parte de la coalición.
El Gran Polo Patriótico está liderado principalmente por el joven PSUV.
Para tener un pantallazo general recomendamos la lectura de las “Líneas estratégicas de intervención política” del PSUV(http://www.psuv.org.ve/wp-content/uploads/2011/01/LINEAS-ESTRATEGICAS-PSUV1.pdf)

A  su vez, en el Programa cada uno de estos puntos está desarrollado seriamente y profundamente contando en su interior con objetivos nacionales y objetivos estratégicos y objetivos generales en diversos ámbitos del quehacer transformador (se puede descargar el Programa de la Patria completo en http://www.comandocarabobo.org.ve).
De más está decir que frente a estas propuestas, el discurso de Capriles es simple y con bajísima argumentación, basado en consignas vacías.

Cabe resaltar que están marcados como objetivos estratégicos: la INDEPENDENCIA y la PATRIA SOCIALISTA. 
El programa como de transición al socialismo y de radicalización de la democracia participativa. En dicha transición, hay que acelerar el proceso de restitución del poder al pueblo, como pleno ejercicio del poder popular.
El proceso de transición al socialismo parte del reconocimiento de la formación socioeconómica que prevalece: el capitalismo rentista, siendo embrionaria la construcción socialista.
Este programa de gobierno es para afianzar y profundizar el nuevo modelo productivo, direccionado hacia la supresión de la lógica del capital.
En esa perspectiva, hay dos precisiones programáticas que vale la pena prestarle atención:
“Para avanzar hacia el socialismo, necesitamos de un poder popular capaz de desarticular las tramas de opresión, explotación y dominación que subsisten en la sociedad venezolana.”
“Esto pasa por pulverizar completamente la forma de Estado burguesa que heredamos, la que aún se reproduce a través de sus viejas y nefastas prácticas, y darle continuidad a la invención de nuevas formas de gestión política."
Aquí aparece claramente planteado el nexo entre el fortalecimiento de poder popular y la tarea emancipadora: lucha contra la explotación del trabajo, la opresión política y el dominio cultural.
De igual manera, cabe destacar el llamamiento realizado por el Comandante Chávez para impulsar la discusión y al debate en el seno del movimiento revolucionario y el pueblo en general:
"Al presentar este programa, lo hago con el convencimiento de que sólo con la participación protagónica del pueblo, con su más amplia discusión en las bases populares, podremos perfeccionarlo, desatando toda su potencia creadora y liberadora."
Igualmente, haciendo una caracterización del dilema de la transición, se plantea:
"Para explicarlo con Antonio Gramsci, lo viejo debe terminar de morir definitivamente, para que el nacimiento de lo nuevo se manifieste en toda su plenitud.
La coherencia de este Programa de Gobierno responde a una línea de fuerza del todo decisiva: nosotros estamos obligados a traspasar la barrera del no retorno, a hacer irreversible el tránsito hacia el socialismo."

DEBATES EN EL CAMPO BOLIVARIANO 
Para la realización de las medidas que se plantean en este programa las fuerzas revolucionarias de Venezuela se encuentran en una disputa permanente por la dirección del proceso bolivariano. Al respecto se vienen generando debates en su interior sobre los problemas que hay que atacar para poder avanzar. Entre los cuales se encuentra la debilidad que tienen las instancias de dirección revolucionaria colectivas, lo que viene siendo cada vez una preocupación mayor debido a la salud de Chavez y a la unívoca dependencia de su liderazgo excepcional. Frente a eso se ponen sobre la mesa cuestiones como la formación de cuadros revolucionarios, la importancia de que el movimiento popular y la construcción partidaria se retroalimenten continuamente, la nueva subjetividad revolucionaria. Así como cuestiones centrales en la lucha política por el poder como la necesidad de que le Gran Polo Patriótico pueda expresar una unidad popular cívico y militar que vaya más allá de la propaganda electoral y se plasme en un frente amplio revolucionario. También está en debate la necesidad de avanzar sobre cambios objetivos en la estructura económica, comenzando por implementar nuevas formas de economía social.

El GPP hasta el momento no pudo ir más allá de conformarse en torno a la polaridad electoral y a la figura individual de Chavez.  A fin de llevar a buen término la disputa electoral está estructurado sobre las bases territoriales y sectoriales a partir de los movimientos sociales y las organizaciones populares para desarrollar la agitación y propaganda, conformando los Consejos Patrióticos Territoriales y los Consejos Patrióticos Sectoriales.
Desde el lanzamiento del GPP el 7 de octubre de 2011, se han instalado 24 Consejos Patrióticos Territoriales en todos los estados del país y se han conformado 28 Consejos Patrióticos Sectoriales: Afrodescendientes, Mujeres, Ecología, Transporte, Comunicación, Organizaciones Comunitarias, Discapacidad, Economía Comunal, Campesinos y Pescadores, Combatientes, Vivienda y Hábitat, Ciencia y Tecnología, Juventud, Sexodiversidad, Cultura, Adultos Mayores, Deporte, Ciudadanas y Ciudadanos de la Vida Nueva, Partidos Políticos, Beneficiarios en convenios de salud Cuba-Venezuela, Trabajadoras y Trabajadores, Comunidades y Pueblos Hermanos con la Revolución, Educación Superior, Pueblos Indígenas, Educación Básica, Socioproductivo, Profesionales y Técnicos y Clase Media.

EL FRENTE IMPERIALISTA
Por su parte el imperialismo, nos referimos en concreto al Departamento de Estado de los EEUU, verdadero comando de las fuerzas reaccionarias de Venezuela encabezadas hoy por Capriles, sabe que hoy pierde a nivel electoral en términos generales. Sin embargo están apostando fuertemente a sacar el menor margen posible de votos, para hacer más fácil la tarea de romper luego la unidad de las fuerzas bolivarianas y explotar sus contradicciones. Las fuerzas  imperialistas están lejos de aceptar a las elecciones como la decisión última de la disputa de poder y ya vienen apostando y planificando diversas tácticas para que el proceso retroceda. Al respecto hacemos hincapié en la lectura del artículo de Carlos Lanz  "Amenazas en la coyuntura: el escenario no electoral", donde sistematiza la estrategia imperialista para intervenir en Venezuela (http://www.aporrea.org/actualidad/a140379.html).

EN CONCLUSIÓN
Si un gobierno plantea ese nivel de objetivos a alcanzar (la independencia y el socialismo), declarándose enemigo del imperialismo yanqui y convoca abiertamente a la participación popular, es necesario apoyarlo. De hecho las fuerzas revolucionarias venezolanas construyen y disputan adentro del proceso. Desde ahí es que se señalan las dificultades de la realidad, formulan las críticas y desarrollan las contradicciones secundarias para que el proceso avance. Esa es una tarea que tienen por delante los revolucionarios venezolanos.
En la historia de la humanidad, las revoluciones tuvieron características propias de acuerdo a la historia de lucha de los pueblos que las llevaron adelante, donde se aplicaron diferentes tácticas que sólo cobraron sentido una vez desplegada la estrategia en la toma del poder. Por eso tenemos que ser cautelosos a la hora de emitir juicios sectarios o subjetivos respecto de experiencias que, con sus propias impurezas, están en pleno desarrollo y marcan estrategias propias de poder para lograr el socialismo. Debemos considerar el contexto histórico general en el que nos encontramos y lo complicado que resulta disputarle poder a la burguesía, donde los pueblos están despertando contra el neoliberalismo, las fuerzas anti-imperialistas están dispersas y los revolucionarios estamos reactualizando nuestras estrategias. 
Para rastrear brevemente como se dio la original acumulación previa de poder, puede consultarse la entrevista hecha por Marta Harnecker a Hugo Chavez, “Un hombre, un pueblo” http://www.rebelion.org/docs/97068.pdf.

En ese contexto el proceso bolivariano de Venezuela con Chavez en el gobierno, es el más avanzado del continente en términos revolucionarios, con todas sus contradicciones y limitaciones a cuestas, y el rumbo que puede tomar hoy está en abierta disputa.
Por tanto, desde nuestro lugar en Argentina  debemos afirmar la solidaridad con el proceso bolivariano que va contra el enemigo común de los pueblos: el imperialismo yanqui.